8 minutos para cambiar la Historia


Gyllenhaal, Michelle Monaghan y Vera Farmiga protagonizan la nueva película de Duncan Jones, Source Code. Un paradójico thriller en el que el capitán Colter Stevens (Gyllenhaal) dispondrá de 8 minutos para culminar su misión: desactivar la bomba de un tren rumbo a Chicago y atrapar al terrorista, mientras descubre quién es en realidad.
Stevens se despierta en el vagón de un tren junto a una aparente desconocida. Asustado por no saber qué hace allí, huye hasta encontrar un espejo. ¡No es él! Su rostro ha cambiado. Mientras intenta descifrar qué es lo que está pasando, una brutal explosión hace saltar por los aires todo el tren y acaba con la vida de cientos de viajeros. El capitán abre los ojos y se encuentra dentro de una cápsula con un monitor, ¿qué ha pasado?
Aunque a simple vista parece el típico argumento de una película made in Hollywood, “Código Fuente” (Source Code) presenta varias peculiaridades. Juega con el tiempo y el espacio, a la vez que con los sentimientos del protagonista, desorientado al no conocer su verdadera identidad.


Duncan Jones da una vuelta de tuerca más al guión. Stevens no ha cambiado su identidad mediante una operación, sino que se ha adentrado dentro del propio cuerpo de un profesor, al que suplanta durante los ocho últimos minutos de su vida. ¿Cómo es posible? Gracias a un sistema informático aprobado por el Gobierno estadounidense que permite volver al pasado las veces necesarias hasta que finalice su misión. Hasta que no lo logra, Stevens recaba pistas para averiguar quién es el terrorista y dónde está la bomba. Al llegar a los 8 minutos de regresión, revive una y otra vez la explosión que los mató.
Mientras tanto, cientos de preguntas no dejan de rondar por su cabeza. ¿Quién es él?, ¿qué hace en esta misión?, ¿por qué no está con su unidad militar en Afganistán?, ¿está vivo o muerto? Abrumado por todas estas dudas, intenta buscar respuestas en Goodwin (Vera Farmiga), la chica con la que únicamente puede comunicarse a través del monitor de su cápsula y quien sabe todo lo que está ocurriendo.
El director de Moon no deja ningún detalle al azar, y hasta repite en más de cuatro ocasiones la misma escena conformándose como escenario principal del filme, añadiendo las leves pinceladas que conformarán el cuadro de la historia. Desde su butaca, el espectador también tratará de unir todos los hilos necesarios que entretejen esta historia dotándolos de sentido, aunque a veces parezca perderlo por completo y el argumento pueda llegar a desorientarnos.

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El Schalke 04 ya está en cuartos de final de la Champions


Los goles de la “Foquita” Farfán y Gavranovic sentencian la eliminatoria a favor de los de Magath e invitan a soñar a los aficionados de Gelsenkirchen con los cuartos de la UEFA Champions League. El Valencia dice adiós a la competición europea.
A pesar de que el Valencia se adelantó en el marcador en el minuto 16 con un gol de Ricardo Costa, tras una jugada excepcional de Topal, éste no fue suficiente para darles el pasaporte a la siguiente fase europea. Los de Emery tenían el control del juego, llegaban más a la puerta del guardameta Neuer, pero el balón no quiso pasar la fina línea que separa un gol de un simple ataque fallido.
El técnico valencianista no salió con toda la artillería pesada, reservó a Roberto Soldado y a Tino Costa, a quienes sacaría en la segunda parte del encuentro al ver que el partido se le empezaba a ir de las manos. Pero aún así, los revulsivos no fueron suficientes.
Desde el inicio del partido el Valencia se encontraba incómodo sobre el terreno de juego –a pesar de tener la posesión y los espacios necesarios-, encorsetado en jugadas estratégicas muy ensayadas, y sin sacar todo el petróleo que debiera de los fallos del Schalke, tanto en defensa como en la falta de creatividad a la hora de generar juego en el mediocentro. Los de Unai Emery lo tenían todo a su favor para poder solventar fácilmente la eliminatoria, incluso Joaquín tuvo cierta libertad para moverse sin muchos impedimentos por su banda, pero el destino quiso que Aduriz no estuviese fino y que Farfán y Gavranovic convirtieran el 0-1 en contra, en un 3-1 a favor, justo antes de que el árbitro se llevara el silbato a su boca para pitar el final del encuentro.


Tras varias incursiones de Jurado por la banda izquierda, flanco por el que prácticamente se iniciaban todas las jugadas de cierto peligro de ambos equipos, y algún remate peligroso de Gavranovic en el minuto 19, fue Farfán el que abrió el marcador para los locales. Faltaban apenas 5 minutos para llegar al descanso y el árbitro pitó falta a favor del Schalke. Farfán se acercó al balón, lo colocó y lanzó un potente derechazo por toda la escuadra que ni Guaita pudo parar al rozarlo con su guante. Perfecta parábola del esférico y perfecto lanzamiento de la “Foquita” que dejaba tocados a los jugadores valencianistas antes de entrar en el túnel de vestuarios.
Reanudado el segundo tiempo, otro de los jugadores más importantes de la noche, Gavranovic, controló un despeje de Guaita y endosó el 2-1 en el marcador. Los jugadores del Valencia no se lo podían creer; ahora tocaba irse arriba con todo lo puesto y con los nuevos refuerzos que acababan de pisar el terreno de juego.
¡Y no fue por ocasiones! El Valencia apretaba en el área alemana y la defensa del Schalke no podía más que echar balones fuera, en sentido literal, para intentar restablecer sus posiciones sobre la alfombra verde y que los minutos fueran pasando. La defensa alemana no es que hiciese aguas, es que aquello era un verdadero océano, pero los jugadores del Valencia no supieron aprovecharlo y sus contraataques se quedaron en meros intentos desesperados y frustrados, que siempre se acababan topando con algún jugador del conjunto alemán o con el propio Neuer.
Mientras los de Magath repelían los ataques del equipo che, tuvieron tiempo para irse al contraataque en varias ocasiones, aprovechando que el Valencia se quedaba descolocado y casi sin gente atrás. La primera ocasión de dejar finiquitado el encuentro la tuvo en sus pies Gravanovic en el minuto 80, tras quedarse 3 jugadores alemanes contra un valencianista. La segunda, un disparo del mismo autor que hizo temblar el travesaño en una contra de tres contra uno. Y, la última y definitiva en el 94’, en un encuentro cara a cara entre Farfán y Guaita, en el que el portero valencianista no pudo hacer más que mirar cómo el balón sobrevolaba su cabeza, tras ser magistralmente picado por el peruano, y cómo todas las esperanzas valencianistas se diluían tras esa línea de gol, en un partido que merecían haber ganado por calidad, por juego y por coraje.

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Raúl mete al Schalke 04 en la final de la Copa alemana


“El de siempre” no falló en esta ocasión contra el Bayern de Münich. Era el minuto 14 de la primera parte en el Allianz Arena, cuando el de Villaverde cazó un balón que sobrevolaba el área pequeña de los de Van Gaal convirtiéndolo en un golazo de cabeza. Raúl mete así al Schalke 04 en la final de la Copa de Alemania, que se disputará el 21 de mayo en Berlín frente al Duisburgo.
El Bayern fue superior durante todo el encuentro, de eso no hay duda, pero sabemos que el fútbol es así y fue el Schalke 04 el que encontró la portería.
Ambos equipos mostraron sus fuerzas más igualadas hasta el gol del eterno ‘7’ blanco; a partir de ese momento, los de Magath se conformaron con el resultado, mientras que el Bayern no se amedrentó y se fue al ataque, generando múltiples ocasiones que casi siempre se topaban con un imponente muro alemán de nombre Neuer. El portero del Schalke 04, cuya ‘colocación’ fue excepcional, no paró de lucirse durante todo el encuentro: despejando con los puños, atento a todos los rechaces que quedaban sueltos en el área y apresando los cañonazos que le iban llegando de Robben o de Schweinsteiger. No es extraño que equipos como elManchester United o el propio Bayern ya estén mostrando interés en este portero de 24 años.


El Bayern se hizo con el control del encuentro y se pasó prácticamente toda la segunda parte en terreno enemigo, que no hacía más que ‘achicar agua’ y reaccionar con algún contraataque con poco peligro. Sin embargo, los de Magath supieron defender bien en conjunto, despejar balones y tapar a uno de los jugadores más peligrosos que tenían enfrente, Ribéry. Nada contento con la situación, Van Gaal se lanzó a por todas y sacó a Kroos, Klose y Van Buyten, pero ni ellos consiguieron empatarle al Schalke.En la segunda mitad hemos luchado como leones pero no hemos tenido suerte. Es decepcionante, pero así es el fútbol” afirmó el técnico holandés al finalizar el partido.
A pesar de la entrega del Bayern de Münich, aunque con un desafortunado Robben, el fútbol quiso que la portería de los visitantes se mantuviese a 0 y que los de Raúl se hiciesen con un hueco en la final de la Copa alemana.
Tendremos que esperar hasta el 21 de mayo para ver si el Schalke 04 consigue ganar la ansiada final de la Copa de Alemania o si, por el contrario, serán los jugadores del Duisburgo los que alcen el trofeo hacia el cielo de Berlín.

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El Real Madrid encarrila su pase a semifinales de la Copa del Rey


El Santiago Bernabéu mostraba sus gradas llenas de aficionados, preparados para comenzar a vibrar a las 22:00 horas en un jueves de Copa del Rey. Este partido ya no es que únicamente signifique el primero, de los dos duelos, entre el Real Madrid y el Atlético de Madrid en la competición de Copa de este año. Es un verdadero derbi y la afición lo vive como tal. Rivalidad al máximo, lo que uno se juega aquí, no es solo la clasificación, sino también el honor.
El Atlético de Madrid abrió muy pronto el marcador. Tan solo siete minutos tardó el Kun en aparecer por el área de Casillas. Tras una veloz entrada, en fuera de juego, el argentino logra pasarle el balón a Forlán para que lo introdujese en la portería del de Móstoles.
Pero el Real Madrid no se aletargó, tras varios ataques, la oportunidad llegó en el minuto 14. Di María, que minutos más tarde recibiría una merecida amarilla por “tirarse a la piscina”, saca un córner al segundo palo y Sergio Ramos logra cabecear desde las alturas, apoyado sobre Domínguez. El marcador luminoso muestra ahora un 1-1.
El ritmo sobre el verde césped del Bernabéu era frenético. Con Cristiano realizando subidas explosivas, sobre todo por el centro, y Marcelo actuando ya más de extremo izquierdo que de defensa, hicieron que el Atlético se replegase cada vez más atrás a partir del empate. Tanto es así que hasta en algún momento ni sus delanteros pisaban el mediocentro. Los 11 en su propio campo. “¡Todos atrás y a aguantar!” parecía que era el lema. Ésta fue la tónica general de la primera parte, en la que el Madrid dominaba sin lugar a dudas.
Mientras que Cristiano buscaba incesantemente el tiro a puerta, ya sabemos que es muy dado a las jugadas individuales y demás florituras, el que no dio señales de vida sobre el terreno de juego fue Benzema. Poco se vio al francés, que fue sustituido por Kaká en el minuto 54, y recibió una pitada de la afición descomunal. Karim no acaba de “cuajar” en el conglomerado blanco, no es el delantero que Mourinho necesita, le faltan cualidades para ser el ‘9’ blanco. La picardía, la rapidez y el olfato goleador parece que todavía no han podido hacerse un hueco entre las aptitudes del galo.
Si Karim se despidió de los aficionados con una ensordecedora pitada, Kaká entró en el campo escuchando incesantes aplausos. El regreso del brasileño se espera, y con ganas, en el Bernabéu, pero está claro que todavía le quedan muchos minutos para conseguir asemejarse al Kaká de antaño, ése que asombraba al Milán y al mundo entero.
Hasta el minuto 45 de la primera parte, los contraataques blancos no dejaron de cesar. Más que el Real Madrid galáctico, podríamos decir que era supersónico. Robos en el medio del campo, paredes entre Özil y Cristiano, disparos de Di María… el obstáculo que se encontraban todos estos balones antes de entrar entre los tres palos era De Gea. El arquero sacaba manos insospechadas, hacía paradas con los pies, míticas de balonmano y hasta logró despejar un cañonazo de Cristiano a mano cambiada en el minuto 31. Casi me atrevería a decir que fue uno de los mejores del partido, y eso que le metieron tres goles.
Lentitud y más lentitud en el terreno rojiblanco, no había manera de ver a los jugadores en sus posiciones, no había mediocentros colocados, los delanteros estaban perdidos y todos se amurallaron en la zona de la defensa para evitar el 2-1.
Poco pudieron hacer para frenar el gol del ‘7’ blanco, tras un pase interior de Özil, que se toma su tiempo dentro del área para pararse, mirar cuál será la trayectoria que le dará al esférico y ponerla en el segundo palo, y todo esto tras recortar a Filipe Luis. Magistral el alemán.


Poco a poco, el Atlético parece ir recuperando posiciones, llega más que en la primera mitad. Alrededor del minuto 21 de la segunda parte se atisban esperanzas de contraataques, que finalmente se quedan en eso, esperanzas. Porque no hizo falta mucho para ver cómo volvían a encerrarse en su propia área. Como ejemplo, una jugada en la que todo el equipo colchonero estaba junto a De Gea, mientras que varios jugadores del Real Madrid lanzaban cañonazos a ver si alguno atravesaba la muralla del Manzanares. Al final, chuta Alonso y para fuera. Los rojiblancos suspiraron aliviados al ver cómo ese balón salía de su área y lo volvía a tener en sus manos De Gea.
Tras la amarilla a Ufjalusi por falta a Cristiano Ronaldo, Quique Sánchez Flores decide intentar darle un cambio al partido. Quita a Diego Forlán en el minuto 78 y entra en el campo Fran Mérida; en el 88, Valera pisa el Bernabéu y Juanfran se va a la caseta.
El Atlético estaba ya desesperado en el campo, realizando agarrones como el de Domínguez a Cristiano, que le valió una amarilla, y , sobre todo, contando los últimos minutos que quedaban para que finalizase el encuentro. Fue en ese preciso instante, en el minuto 90, cuando en medio del área colchonera le regalaron el balón a Özil y éste no perdonó. El tercero subía al marcador y los de Sánchez Flores no podían creérselo. Mourinho aprovechó para hacer dos cambios estratégicos, de los de perder tiempo, Granero por Di María y Özil por Gago, en el minuto 91. La agonía no acabó ahí, sino que el tiempo de descuento se lo pasaron despejando todos los balones que los merengues enviaban en sus contraataques, hasta que el árbitro decidió pitar el final del partido.
El Real Madrid consigue así 2 goles de ventaja para el partido de vuelta en el Vicente Calderón. No fue el mejor partido de los blancos, pero lograron alzarse con la victoria por 3-1, ante un Atlético lento, falto de ideas y agazapado en su propio campo, esperando cazar en un contraataque al enemigo. Algo que solo consiguió materializar en el primer gol.

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Nadal y Federer, rivales por una buena causa


Las dos mejores raquetas del mundo se enfrentan en un doble partido benéfico, el 21 de diciembre en Zürich y el 22 en Madrid, con el fin de recaudar fondos para sus fundaciones. Si en el primer partido Federer se alzaba con la victoria, en Madrid lo hizo Rafa con un 7-6 (3), 4-6 y 6-1.


“Poder realizar estos dos eventos es un sueño para ambos. Nos hacía mucha ilusión porque queremos ayudar a la gente que lo necesita y también es bonito que dos jugadores que llevan siendo durante muchos años rivales dentro de las pistas, estén unidos por esta causa” aseguraba Rafael Nadal durante la rueda de prensa matutina. Por su parte, Roger nos decía que “a la gente nos gusta vernos jugar juntos y ésta era una posibilidad de ayudar a niños de todo el mundo”.
La idea de celebrar este doble partido solidario no parte de uno de los dos tenistas, sino de ambos, pues sus “pasos” se dirigían hacia un mismo camino: el de colaborar a mejorar la situación de miles de niños en situaciones precarias y sin recursos. “Es una idea que me llevaba rondando en la cabeza un tiempo y quería jugar con Rafa porque queríamos que fuese un éxito y poder cumplir nuestro sueño. Este año lo hemos podido lograr, en el futuro no se sabe” afirmaba el suizo.
Todos los beneficios recaudados en el Hallenstadium de Zürich se han destinado a los proyectos que la Fundación de Federer lleva a cabo para el progreso del continente africano. Por su parte, los beneficios obtenidos en la Caja Mágica irán a parar a la Fundación de Nadal, orientada a promover el deporte como herramienta de integración personal y social entre los niños discapacitados y los procedentes de ambientes desfavorecidos.


El partidoEn la Caja Mágica no quedaba ni un asiento vacío. La expectación por ver un duelo Nadal-Federer era tal, que en apenas 6 horas se vendieron las 11.442 localidades de las que dispone el recinto, a 26 y 33 euros. El espectáculo estaba asegurado y conocidas personalidades de la vida pública española no se lo quisieron perder, como los Príncipes de Asturias, la Reina doña Sofía, Pedro Almodóvar, Paz Vega, Carlos Moyá o el futbolista Fernando Llorente. Todos ellos atentos desde el momento en el que empezaron a sonar los primeros acordes de las canciones de David Bisbal, quien abría oficialmente el encuentro pisando la pista central, escenario que tras el partido se dividiría en 35000 pedazos y se vendería a 65 euros la unidad para obtener más beneficios para la Fundación Rada Nadal.
Nadal quería llevarse la victoria a casa, tras perder en Zürich, y comenzó abriendo el marcador luminoso de la Caja Mágica. A pesar de que el partido comenzó algo frío, acorde con la noche madrileña, pronto se dejaron ver los buenos golpes sobre la pista y Federer no quiso dejar pasar la ocasión de meterse varios juegos en el bolsillo. El primer set estaba tan igualado que finalmente el de Manacor lo tuvo que ganar en el tie break, 7-6 (3).
Aunque en el segundo set, Nadal comenzó ganando el primer juego tras una mala dejada de Federer, el predominio del suizo se hizo más que patente con un remate espectacular en el aire que se llevó las ovaciones del público asistente. Y es normal, la elegancia que desprende Roger en cada uno de sus golpes es de impresión. La trazada que dibuja la pelota sobre el aire es tan perfecta que ésta parece ralentizarse en la retina del espectador. Este efecto es más que patente en sus famosas dejadas, a las cuales recurrió en bastantes ocasiones para arañar unos cuantos juegos, hasta conseguir la victoria por 4-6.
Pero la pasión del mallorquín acabó eclipsando al glamour del suizo, y a su juego, en el tercer set. Parecía que solo estaba Rafa en el encuentro, pues Roger no reaccionó hasta tener un 3-0 en su marcador. A partir de ahí, lo único que pudo hacer es anotarse un 1, por eso de decir “aquí estoy yo”. Por su parte, Nadal finalizó el partido con un 6-1 a su favor.
Pero con el partido ya terminado no se acababa la jornada para los tenistas. Como colofón final a estos dos ajetreados días, acudieron a una cena de gala en la Galería de cristal del Palacio de Cibeles, amenizada por Julio Iglesias, quien de esta forma quiso también otorgar su apoyo a la importante labor que las fundaciones de Federer y Nadal están llevando a cabo para ayudar a los niños más desfavorecidos.

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Nerea Pita Gradaille